miércoles, 29 de junio de 2016

Mi hija no habla

En torno al año y medio/dos años me he encontrado con que una conversación bastante habitual entre madres es la de "mi hijo no habla". Se encuentra en el parque y se lo cuentan unas a otras "es que mi hija no habla nada de nada" "dice papá, mamá, agua, caca y nada más".
O se preguntan "tu hija ya te habla todo? la mía nada..."
No deja de fascinarme como para ellas "nada" es sinónimo de pocas palabras. Me recuerda a Carlos González y sus reflexiones en "Mi niño no me come"

La cuestión es... hasta qué punto es preocupante hablar poco o no hablar y cuándo pasa a ser simple competitividad aburrida y repetitiva entre madres?

En primer lugar es necesario descartar que se trate de algo más que un tema del lenguaje.
Todos conocemos algunos rasgos del TEA como el que no respondan a su nombre, que no busquen la interacción... Si bien en edades tempranas es algo más sutil en este vídeo podemos ver muchas señales que nos darán la clave si nos está surgiendo la duda.



Si descartamos en principio un TEA y parece ser un problema unicamente relacionado con el lenguaje las revisiones del niño sano deberíamos servirnos para detectar si algo no va bien. A todos os sonarán esas preguntas que no suelen hacer "¿Hace la pinza?" "¿Chuta el balón?", estas comprobaciones se basan en la Tabla de desarrollo Haizea– Llevant, que creo que es muy interesante conocer para que podáis ver que por ejemplo aunque os pregunten a los 9 meses si hace la pinza hasta casi los 14 la tasa de niños que alcanza esa habilidad no llega al 95%.

En la tabla indicada existen una serie de señales de alarma, yo a modo de resumen de otras fuentes os destacaría las siguientes:
  • A los 12 meses
    • No señalar
    • No tener intención comunicativa
    • Debería tener una forma específica de llamar a su cuidador principal (no necesariamente la palabra papá/mamá)
  • A los 18 meses
    • El límite de la preocupación serían 6 palabras (sí, papá, mamá, caca, agua son palabras). Si bien tampoco es una cifra cerrada, es decir, si dice 4 y notáis que tiene intención comunicativa, no os vayáis corriendo al pediatra
  • A los 24 meses
    • Vocabulario muy limitado
    • Utilización "extraña" de las palabras (por ejemplo conocer la palabra agua pero utilizarla para referirse a una pelota, a un gato...)
    • Dificultades de comprensión de órdenes sencillas
Y qué hacer si vuestro hijo da alguna de estas señales de alarma? Comentarlo con su pediatra. Quizá lo mejor para él sea ir moviendo hilos para llegar a Atención Temprana y que reciba unas "clases" de estimulación del lenguaje.

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