miércoles, 17 de febrero de 2016

Yo educo en valores

Me encanta el concepto "educar en valores" y me apena que casi se hay restringido a educar de forma cristiana.
Yo no creo en el mensaje de Cristo, pero educo conforme a mis valores, conforme a mi ética. Una ética quizá más alta y más compleja que la de aquellos que la buscan en los libros.

Educo en el respeto. Respeto a mi hija y a sus ritmos. A sus rarezas. A su forma de ser. A su expresividad desbordante y a su amor cargado de furia en ocasiones. Respeto a mí misma y a mis límites. Y respeto a su familia extendida. Forjo día a día su relación con su familia, dejándoles espacio, dejándoles influirse mutuamente, dejándoles conocerse.

Educo en el activismo y amor por los animales. Educo con mi propio ejemplo, pero también brindándole contacto con los peludos. Enseñándole que sienten como ella. Dejándoles compartir el día a día, y la noche a noche. Compartiendo el amor que nos desborda con aquellos que no conocen el calor de un hogar.

Educo en el trabajo. A diario. Huyendo de aficiones sedentarias y absorbementes. Permitiendo la colaboración y la autonomía. Enseñando el orden.

Educo en el amor a la naturaleza. En la fascinación de su funcionamiento impecable, de sus frutos sabrosos y coloreados. De los fines de las tormentas, del crecimiento de las hojas. De la vida abriéndose paso.

Educo en la libertad de emociones y expresiones. Dejando que fluyan, sin menospreciar ni querer ocultar ninguna de ellas. Dejando en una palabra sin sentido el sentimiento de indignidad.

Educo en la magia y la sorpresa. En el optimismo. En la alegría. En la sonrisa casi permanente. En la idea de que esta vida es la buena y lo demás es incierto.


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