lunes, 7 de septiembre de 2015

Niños y animales


Si hay algo que quiero que mi modo de educar tenga como eje central es el concepto de ensuciarse las manos. Adoro que mi hija vaya sucia, despeinada, con la ropa llena de pelo de animales, porque todo eso implica que vive. Que no se limita a ver las cosas desde la barrera, si no que ella las hace posibles. No sabe dibujar flores, pero sabe cómo huelen, sabe a qué saben, si me apuras hasta sabe cuáles puede arrancar y con cuáles se puede hacer daño.

Nada me llena más de orgullo que poder decir que con sus 16 meses ha estado en el Refugio local acariciando a los perros. Que esta semana tuvimos nuestra primera gatita de acogida y con todo su amor la llenó de besos y abrazos. Quizá sí, quizá haber rescatado un gato cuando me acababa de quedar embarazada de ella y haberme contagiado de tiña. Algo que podrías entrever aquí.

A los niños les gustan los animales. No sé el motivo, pero vienen programados para fascinarse por esos peludos de cuatro patas, para que entre sus primeras palabras estén guau-guau y miau-miau. A los niños los animales les duele como si fuesen humanos o quizá más. Y por algún motivo eso a los adultos les molesta. Se busca que los niños endurezcan sus corazones cuando creo que deberíamos ser nosotros los que los ablandásemos.

"Pero si es sólo un gato/perro"
"Pero vas a llorar por eso?"
"Si fuésemos a coger a todos los abandonados tendríamos que salir de casa"
"Tienes que aprender a ver para otro lado"
"uf, pero un perro/gato es mucho trabajo... tienes ganas de meterte en líos eh?"

Así me han educado a mí y a muchas personas que conozco. En familias donde no había animales o los había, se les consideraba casi como objetos y se deseaba que se muriesen ya para acabar con tanto trabajo.

Si no sois animalistas me gustaría que con este post os replanteaseis una serie de cosas respecto a la relación entre niños y animales


¿Tenéis miedo del contagio de enfermedades?
En general son ínfimas las posibilidades de contagio de enfermedades, sobre todo si hablamos de animales que viven en casa. Si hablamos de animales callejeros siempre ronda el fantasma de la tiña... Dejadme que os diga que ni todos los gatos tienen tiña antes de abrir los ojos, ni todos los pájaros. Un animal con tiña se reconoce, es un animal con calvas de pelo. Y en el peor de los casos, la tiña en la piel se soluciona con una pomada, sería un mayor problema en el pelo. Quizá debáis insistir en lavar las manos después de tocar un animal de la calle.

No pasa nada porque un perro le lama las manos a vuestro hijo. Ni aunque él luego se lleve las manos a la boca. Nada, en serio. Es asqueroso, sin más. Hay gérmenes por supuesto. Pero ¿sabéis qué? Que se inmunizan. Si en vez de un perro es un gato quizá os lo inmunice de la toxoplasmosis jaja.


¿Tenéis miedo de un ataque?
Esto es un miedo un poco más real. Puede pasar, por supuesto. Los animales son animales, tienen instintos. Algunos tienen poca paciencia y los niños son muy insistentes... si los animales son vuestros conoceréis su carácter... Si hablamos de un cachorro que acaba de llegar es cuestión de observar... no es lo mismo un cachorro de gato de colonia que uno abandonado que ha vivido con personas... Yo nunca la dejo sola con un animal, siempre hay que echar un ojo... pero no me escandalizaré por un arañacito en una mano, pierna o pie... suena duro, pero también el niño tiene que aprender donde está el límite...


¿Tenéis miedo de la falta de limpieza en casa?
Esto es un hecho también. Con animales en casa hay pelos. En animales podemos incluirnos a nosotros, que siempre vamos llenos de pelo también, sobre todo cuando hay una madre puerperea en casa... Es cuestión de limpiar más y de no obsesionarse. No pasa nada por comer algún pelo de vez en cuando... una persona no se hace alérgica por estar mucho en contacto con pelos de animales, es más bien todo lo contrario, los últimos estudios apuntan a que convivir con mascotas disminuye el riesgo de padecer alergias


¿Tenéis miedo del dolor que supone para un niño la pérdida de una mascota?
Si tenéis una mascota se morirá antes que vosotros. Esto es así. Triste, pero así. Personalmente soy una persona muy sensible y este argumento lo han usado conmigo. Y sí, el día que deje de contar con mis peludos lo pasaré mal... ¿pero cómo vamos a enseñar que la muerte es parte de la vida si evitamos cualquier tipo de posibilidad  de vivir esta experiencia? 

La muerte de una mascota será, cuando llegue el momento, una situación única para educar. Para educar en lo emocional, en ayudar a dejar salir el dolor, a fluir... para educar en la verdad, sin esconder los últimos momentos del ser querido, sin contar historias sobre el cielo y un lugar mejor y por supuesto para educar en la vida, que por definición tiene un final.

Dejadme que os pregunte... ¿y por qué le dais un hermano a vuestro hijo si se va a morir? la pregunta está al mismo nivel de falta de lógica que la de por qué tener una mascota si se va morir cuando se haya encariñado con ella


¿Tenéis miedo de que el niño se canse y la mascota "os la comáis" vosotros?
Pues es que estoy absolutamente en contra de que los niños tengan mascotas. Creo que deben vivir con ellas, pero no ser de ellos. Precisamente por esto, porque una mascota es para toda la vida... y los niños son niños, luego son adolescentes, luego adultos... y no siempre tienen los mismos intereses.

Una mascota es un amigo, y un amigo no se regala por un cumpleaños (ni por supuesto se compra). Un amigo vive con nosotros, o en la casa de al lado y a lo largo de la vida nos conocemos y compartimos miles de anécdotas.

¿Queréis enseñarles responsabilidad? Perfecto, pero no comprándoles un perro para su cumpleaños.
Yo no le voy a regalar un hermano ni un amigo, así que mucho menos un perro o un gato.


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