sábado, 25 de abril de 2015

25 de abril

Hace un año empezaba todo.

Toda la semana había estado rara. Estaba cansada del barrigón. El miércoles en la oficina me había encontrado fatal. Con escalofríos, dolor de ovarios… tan tan mal que necesitaba irme. Tenía un presupuesto que entregar esa mañana, así que lo hice y a esto de las 13,00 finalmente me fui. Me había encontrado tan mal que el jueves decidí no ir la oficina. Mi mari llevaba ya días diciéndome que no fuese (realmente yo estaba de baja desde el día 1 o 2 de abril, no lo recuerdo exactamente), pero yo seguía yendo. Entre otras cosas porque ese lunes 21 tenía que pagar a Hacienda.

Como iba contando el jueves no fui a trabajar, pero a mí me aburría soberanamente eso de estar en casa esperando. El viernes me desperté cuando Mi mari se fue a trabajar, supongo que mi padre me llamó como todas las mañanas… Me levanté y desayuné cola-cao con magdalenas, jaja. Desayuno de domingo. De hecho las magdalenas llegaban justas para el domingo, y al comérmelas pensé “qué más da, total este finde estaré desayunando en el hospital”. Me fui a la oficina… llegué a la hora del café jeje. Ni recuerdo que hice, creo que sobre las 13,00 me volvi a casa. Un día normal, no me encontraba ya tan mal…

Esa tarde mi madre llevaba a su gata a esterilizar y se le había estropeado el coche, así que la llevé yo. Recuerdo perfectamente hablar con la veterinaria y que me dijese que cuándo salía de cuentas, yo que la semana próxima y ella “pues se te ve fresca como una lechuga”. Al volver a casa mi madre quería ir al supermercado pero yo quería ya tumbarme en el sofá, así que le dejé las llaves de mi coche y a ver la tv sin más. Eran las 6 de la tarde y se me quedó el móvil sin batería. 

Me encontraba rara rara. Me iba a levantar y justo noté un pequeño “plis”. Como cuando te baja la regla y la notas escurrir. Líquido. Caliente. En mi pierna. Me levanté de un salto. Era lo que yo creía? Empezó a caer agua realmente como una fuentecilla y me fui al baño. La casa estaba hecha un desastre. 4 o 5 toallas en el suelo del baño, ropa por todas partes, la cama sin hacer.

Me senté el wc y seguía chorreando agua. El agua tenía sangre roja pero muy aguada y eso me asustó. Corrí a la habitación a enchufar y encender el móvil. Llamé a Mi mari y sólo le dije “Vente” y él “qué???” y yo “que te vengas! Rompí aguas”

Empecé a whatsappear, sólo necesitaba saber si lo de la sangre era normal, pero no lo conseguía. Llegó Mi mari. Hiper nervioso, sólo quería que nos fuésemos. Y yo no, calma, quiero ducharme. Pensando si me daría tiempo a hacer la cama, pero él no me dejaba. Ni se cambió, se fue con la ropa del trabajo puesta.

Llegó mi madre y nos contó algo ni sé de qué. Mi madre habla mucho y pregunta poco, así que no se había dado cuenta de que Mi mari estaba una hora antes en casa hasta que le dijimos que nos íbamos al hospital. Conseguí ducharme, ponerme un chándal y una compresa… y coger una toalla para el coche y para allá nos fuimos.

El hospital es un sitio horrible para aparcar. Yo no tenía contracciones dolorosas. Muy espaciadas, casi parecían BH. Aparcamos en el parking que hay delante de la puerta. Era un día lluvioso… y al salir del parking resbalé y me caí. De lado, eso sí, tuve el cuidado de no caerme con la barriga. Raspón en el codo y la rodilla, empezábamos bien.

Entramos al hospital y me llevaron a monitores. Primero reconocimiento, tacto. Pensé en negarme pero bah, aparté la idea de mi mente. Ingresada por rotura de bolsa. Pensé que aquello empezaría pronto. Recuerdo a mi amiga D, rompió aguas y al momento una contracción bestial… pensé que pronto llegarían las mías. Me monitorizaron un buen rato. Mini contracciones…

Me enviaron al ala de la planta de “gestantes” y que si tenía contracciones seguidas avisase. Tenía compañera de habitación, qué horror. Con bebé es malo tener compañera, pero cuando estás en esta situación es todavía peor. Veía a esa chica apoyándose en la cama, con su marido masajeándole la espalda y yo parecía estar en otro mundo.

Me puse el camisón y salimos a pasear por la planta. Me anotaron preferencias de menús y demás. Pasear y pasear. Me trajeron la cena, me pusieron una vía… A las 6 de la mañana me pondrían la primera dosis de antibiótico, y a las 6 de la tarde si aún no había empezado el trabajo de parto intervendrían.

Seguimos paseando por la planta. Lo poco que se podía pasear, la verdad. Nos sentamos en unos bancos que daban a una especie de jardincillo, un poco antes de las máquinas expendedoras. Actualicé el facebook, el foro, whatsapee, hablé con mis padres…

De vuelta a la habitación mi compañera se iba a monitores. Al rato el marido vino a por sus cosas, se iba a paritorios. Pensando que nos quedaríamos solos decidimos quedarnos en la habitación. Que Mi mari cenase algo…

Mis contracciones? Prácticamente inexistentes… La habitación se quedó definitivamente para nosotros solos. Sin cama al lado, mucho más cómodo la verdad. Debían ser más de las 22 y me metí en cama. Vimos “Me resbala”. Creo que vi la tv hasta las 2 de la mañana. Me desperté antes de las 6. 4,30-5 serían. Me despertaron las contracciones. No me dolían, pero si las notaba, por fin. Me parecían maravillosas. Con los ojos cerrados visualizaba como conseguían que se abriese mi cuerpo. 

Eran muy muy espaciadas. Me pusieron entonces el antibiótico… seguí tumbada intentando recuperar la sensación, nunca volvieron.

Desayuné a las 8, horario de hospital. A las 9 Mi mari tenía que salir, empezaba la ronda médica. Me hice con una pelota de pilates y rodaba y rodaba. Por favor contracciones, volved.

A las 12 me llevaron a monitores. Casi una hora de monitorización y todo seguía igual. De vuelta a mi habitación visita de la ginecóloga. Fue la que me atendió finalmente el parto, me inspiró confianza la verdad. Me dijo que todo iba bien, que esa tarde noche tendría a la niña conmigo. Me dio los papeles de la inducción al parto. Me iba a poner un propexx, y esperar que con eso bastase, si no a la tarde habría oxitocina. Me resigné. El propexx era un mal menor.

Comí y me volví a la pelota. Necesitaba que eso empezase. Necesitaba librarme de la oxitocina. Necesitaba concentrarme. Necesitaba conectar. Me puse música, no quería hablar, quería centrarme en mí misma. Respirar y escuchar, círculos en la pelota. Respirar, respirar. Conseguía contracciones más o menos regulares. Ligeramente dolorosas. Muy ligeramente. Muy muy ligeramente.
Mis padres vinieron a traerle comida y monedas a Mi mari. Se quedaron una media hora. Yo no quería que estuviesen allí. No quería hablar con nadie. Mucho menos con alguien que venía a decirme “es que tenían que haberte puesto ya el gotero, no tenerte aquí esperando”. Moría de rabia. Cuando hablaba no tenía contracciones. No estaba consiguiendo nada. No lo iba a conseguir.

Llegó una nueva compañera de habitación que se cambió y se fue a pasear. Mis padres se fueron. En princpio sobre las 5 me llevarían a monitores. Al irse volví a la pelota, a intentar concentrarme. Las contracciones subieron un poquillo de intensidad. De repente necesitaba ir al baño. Urgentemente. Pensé que era buena señal. Pregunté si pasaba algo por ir me dijeron que no había problema y fui. Recuerdo una contracción (aislada) bastante dolorosa en el baño, de necesitar agarrarme al lavabo. Me senté en el wc. Se me cayó el propexx. Avisé, me dijeron que no pasaba nada, que pronto vendría ya la ginecóloga.

Se acabaron las contracciones. Más pelota, más música. Contracciones irregulares que paraban si no me concentraba. Trabajo de preparto con la bolsa rota? El tiempo, el tiempo se me venía encima. Empecé a llorar. Recuerdo un whatsapp de mi padre diciéndome “no eres menos madre porque te tengan que poner oxitocina” Estoy segura de que el no puso la palabra oxitocina, pero no recuerdo cuál usó. Realmente creo que fue al leer eso cuando empecé a llorar. No podía. No estaba consiguiendo nada. Me dolía la cadera y el culo de dar vueltas en la puta pelota.

Intenté recomponerme. Debían ser las 7 de la tarde. Me llevaron a monitores. Me dejaron en una habitación grande para mí sola. Una matrona en prácticas se presentó, me cableó. Muy simpática. A esta no la volvería a ver. Allí me tuvieron casi otra hora. Vino entonces otra matrona, jovencita, que volvería en otros momentos del parto. Creo que me hizo un tacto. Me dijo que me iban a poner oxitocina. Le dije “vale” y se fue. En cuanto se fue empecé a llorar otra vez. Volvió a entrar y me pilló llorando. Me dijo que qué me pasaba y ni recuerdo bien qué es lo que acerté a decirle. Me dijo que no pasaba nada, que si quería podían esperar más. Le dije que para qué, que no tenía sentido esperar más. Me dijo que si esperábamos a que tuviese el cuello del útero totalmente borrado podría romperme del todo la bolsa y ver si con eso marchaba. Le dije que por mi bien.

Me cambiaron de habitación entonces. Pronto volvieron esta chica y la que sería mi matrona “oficial”. Una señora. Mayor. Ni se parecía a mi idea de matrona, ni se parecía a mí, ni encajaba con nada, nada de ese parto. Me llamaba “reina” en cada frase. “Reina”. No lo supe, pero resultó que había atendido el parto de mi hermano. Mi hermano tiene 21 años.

Yo de todas formas me había venido arriba. Pensando que quizá después de todo si podría lograrlo. Pedí una pelota. Me senté y empecé a rodar. Las contracciones empezaron a subir. Empezaba a doler. Me dolían los riñones. Le pedía a Mi mari que me masajease cuando empezaban. Los minutos de descanso hablaba con él. Empezaban a doler cada vez más. La más fuerte hasta el momento. Vomité. Mi mari con una cuña desechable. Contracción soportable. Contracción más fuerte que acaba en vómito. Empezaba a costarme recuperarme en los descansos. Los descansos eran de 3 minutos aprox. El primer minuto aún me resonaba el dolor por dentro del hueso. Volvió la matrona. Me avisó que Basmati estaba muy mal colocada. Nada encajada. Que debería probar posturas como apoyar los brazos en la cama y arquear la espalda a cada contracción. Lo probé, pero esa postura no era para mí. Me acentuaba más el dolor. Al poco rato volvió la matrona, perdían los latidos. Me pidió tumbarme un rato en cama.

Me preguntó si quería epidural. Le dije que por ahora no. Me dijo que me lo pensase, que no es lo mismo traer trabajo hecho de casa que un parto como el mío en el que empezaba de cero. Que realmente aquello era una inducción. No estaba ni dilatada.

La matrona insistió. La ginecóloga había autorizado ponérmela ya si quería. Yo prefería seguir, creía que con esas contracciones la cosa iría rápido. La matrona me dijo algo del tipo “es que yo no sé si acabarás pariendo conmigo y mi turno termina a las 9 de la mañana”. Los anestesistas iban a empezar una cesárea. Acepté.

Mi mari no podía estar mientras me la ponían así que se fue a buscar algo de cenar. Recuerdo al anestesista como si lo tuviese ahora delante. Era mejor matrón que mi matrona. Respiraba conmigo, me animaba, una sonrisa inmensa. Un amor de hombre.

Me pusieron bastante dosis para empezar. La matrona me explicó que si me dolía un lado debía tumbarme sobre él y que tenía un botoncito con el cual podía darme un “extra” de dosis, pero sólo cada 15 minutos, si daba antes de los 15 minutos no me daría la dosis.

Mi mari volvió.

Con la epidural las contracciones se habían detenido del todo. Empezábamos con la oxitocina. La matrona me recomendó que durmiese. Ya la había cagado, qué iba a hacer? Le pregunté cómo ponerme para que Basmati se encajase, y así estuve, tumbada de lado con el culo en pompa. Dormí un par de horas.  Me despertaba cada cierto tiempo con la matrona poniéndome suero y preguntándome si me encontraba bien, no paraba de bajarme la tensión. Basmati estaba bien.

Serían las 2,30 de la mañana… no lo sé… sé que me desperté porque empecé a notar de nuevo las contracciones. Ligero. Sólo era notar, no doler. Me hicieron un tacto. Mi matrona (oficial) me dijo que todo iba muy bien. A los pocos minutos apareció la matrona joven diciéndome que estaba genial, que estaba de 9 cm. Y me empezó a doler. Mucho. Infinito. El dolor no se recuerda así que no sé cómo me dolía ni mucho más sólo que me dolía. Me dolía la zona lumbar sobre todo. Medio rodaba de un lado a otro de la cama intentando aliviarlo. La matrona me dijo que me tenía que poner bastante incorporada para que la epidural hiciese efecto por ahí.

Este dolor no se parecía nada al de antes de la epidural. Era un dolor continuo. Con picos de más dolor y de menos dolor. No podía estar quieta, no podía estar callada. Agarraba a Mi mari del brazo con todas mis fuerzas, él de pie, yo me colgaba de su brazo. Me salía sangre por la vía de la fuerza que hacía. Mi mari me pedía que parase que me iba a hacer daño, yo no podía soltarlo. Cuando terminaba cada contracción vomitaba. Gastábamos cuñas desechables sin parar. No quedaba nada que vomitar en el estómago. Bebía agua y la vomitaba también. Vomitaba un líquido verde. Mi mari me daba “chutes” de epidural. La matrona decía que fuese paciente, que no me iban a hacer efecto tan rápido.

Creo que me hizo otro tacto y me dijo que estaba completa, aunque esto no lo tengo claro. Que aún no iba a empezar a empujar, que Basmati estaba muy alta e íbamos a esperar a que descendiese un poco. Y tanto que estaba alta, me dolían las costillas a morir.

Consumí una hora de las 3 que tenía para el expulsivo agarrada a Mi mari, diciendo ayayay me duele. Pensé que empujar me aliviaría así que lo hice, pero no. Los chutes extras empezaron a hacer efecto. Empecé a estar mejor. Mucho mejor. “Demasiado” mejor.

Era hora de empujar. Concretamente 2 horas, era lo que me quedaba (protocolo del hospital). A ratos venían las matronas y  se ponían entre mis piernas mientras empujaba, a ratos nos dejaban solos. Estábamos tan cansados… la epidural me había hecho tanto efecto… me dormía entre contracciones, no lo podía evitar… sólo quería dormir…

Pero tenía que empujar… Basmati estaba altísima…. Habían pasado las 3 horas. Se me había acabado el tiempo. No lo había conseguido. Vinieron la matrona joven y la mayor, me mandaron empujar. Llamaron a la ginecóloga. Las oía hablar. No estaba consiguiendo bajarla con los pujos. Le dije a Mi mari “se acabó. Ventosa o cesárea”

Sólo pensaba que no quería cesárea. No. Después de todo quedarme sin ver a Basmati. Las matronas, la ginecóloga (la de la mañana) y seguro que más gente que no recuerdo me rodearon y me mandaron empujar, animándome. Tomaron la decisión.

La matrona joven me dijo “son las 6,15, a las 6,30 tienes a tu hija fuera”. Me alegré. No podía más. Nunca había estado tan cansada. Nunca había pensado que podía pasar tanto tiempo “de parto”. Mi mari empezó a llorar. Le cogí la mano pero no quería consuelo. Me llevaron al paritorio, él se quedó fuera.

Me dijeron “ya va a ver a tu niña!”. Yo respondí “no me digáis eso que lloro y ahora me necesitáis sin llorar”. De nuevo rodeada a empujar. 3 pujos, ventosa. Fuera.

La ventosa es una sensación bastante desagradable. Esa presión como si te sacaron algo de dentro, algo que estaba envasado al vacío. Como que te aspira por dentro.

 La vi pasar desde entre mis piernas a la mesa de mi lado izquierdo. Una bolita morada, cubierta con sangre. Recuerdo pensar “pero si era una persona lo que tenía dentro”. La ginecóloga bromeando sobre su cabeza, yo riéndome. Mi barriga flácida moviéndose por mi risa.

Y ahí estaba, en una mesa. Separada de mí. No giraba la cabeza, sólo la veía a ella. Pero tan lejos y yo soy tan miope. Ni con las gafas la veía bien. Quería que me la diesen, no pensaba otra cosa. Dádmela, dádmela, dádmela.

Entró Mi mari. Me besó y se fue a verla. “Pero si no es nada feíta” y se echó a llorar. Así como vino se fue, a hacer los papeles del ingreso. Y ella en la mesa. “Es que no llora”, “necesitamos que llore” y yo diciéndoles “pues dejadla, que me la vais a estropear”

Conversaciones entre ellas. “igual la tenemos que llevar un par de horas a observación a pediatría”.
Y por fin la ginecóloga supongo que de prácticas termina de coserme la episio y me la ponen al pecho (pecho que no coge, pero eso es otra historia). Y me voy con ella en la cama. Ella viéndome a los ojos con sus ojos negros y enormes. Y yo pensando en esa extraña en mi pecho.




2 comentarios:

  1. La mía también salió con ventosa y tampoco lloró, la verdad que en el momento no me asustó pero lo pienso ahora y me aterra a pesar de que sé que todo fue bien, pero mis amigas todas dicen que sus niños lloraban de una manera. La mía no soltó una lágrima. La impresión de la ventosa que describes no la recuerd, sólo pensaba en que saliera de una vez. Madre mía, qué recuerdos! Disfruta de este segundo año que es maravilloso.
    Muak

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    1. Pues menuda casualidad, compañeras de ventosa y de niña que no llora...
      A mí me dio impresión, de hecho no lo he puesto pero mientras la sacaban dije "JODERRR" jajaja
      Ya me han dicho que este año es todavía más increíble :) será menos duro también no? jeje

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